Hoi
an es una pequeña ciudad del centro de Vietnam, con unos noventa mil habitantes,
fue un puerto importante en el mar de la china, entre los siglos XVI y XVII.
En el año 1999, la ciudad antigua fue declarada Patrimonio
de la Humanidad por la Unesco, como ejemplo de puerto comercial del sureste
asiático, destacando El chùa cầu (puente japonés), es de madera y
divide dos barrios históricos, el chino y el japonés. Su construcción se
remonta al año 1593. Tiene un tamaño de 18 metros de largo y su techo es de
madera.
| Gusanos |
Como un ejército entrenado, a las ocho de la
mañana ya estábamos todos subidos al bus que nos acercó al centro histórico de
la ciudad donde pasamos todo el día. La temperatura ya era graciosa, 29 grados
con una sensación térmica de 36grados y con unas previsiones de 50 grados a la
una de la tarde. Todos con gorros, lociones protectoras, pañuelo y abanícos,
hicimos una primera visita en una fábrica de seda.
| Hilos de seda |
La encargada nos fue llevando por todos los
procesos, empezamos por los gusanos que engordaban con moreras. Los capullos
estaban en redados en unos armazones de madera de metro y medio de alto de forma
octogonal y con cuerdas tupidás que favorecían la disposición de los mismos.
| Capullos |
En
un tiempo que no recuerdo y antes de que rompiesen el capullo los escaldaban y
pasaban por una máquina que creaba los hilos que después se tintaban y al final
se tejían. El cenit de la visita y donde mas tiempo “libre” teniamos era en la
tienda, casi todos picaban, unos compraban
pañuelos, otros camisas y algunas cargaban con vestidos.
Justo al
lado de la fábrica había otra de farolillos de colores muy llamativos que casi
te impelía a comprarlos, los tocabas, los medias y por falta de espacio en la maleta los descartabas.
Todo el grupo rodeando a Bat nos adentramos en
la ciudad vieja. Los edificios son todos de una planta con un piso superior,
todos con negocios, tiendas de ropa y multitud de restaurantes. Las calles simétricas,
todas rectas y muchísima gente transitando y lo mejor, prohibido el paso a vehículos
a motor, incluidas motocicletas. Visitamos una tienda donde te hacían trajes a
medida en 7 horas y donde habían unos potentes ventiladores en la puerta que a traían
como moscas a la miel a todos los acalorados “guiris”
El calor arreciaba y las botellas de tres
cuartos de agua desaparecían en un trago, los pañuelos hacía tiempo que estaban
empapados y el sol cuando te parabas te hacía daño en la piel, lo primero que
mirabas al entrar en una tienda eran los ventiladores, en este bendito pueblo
no conocen, en las tiendas, la palabra aire acondicionado. Cambiamos a una
calle paralela y al fondo vimos una estructura de madera de color rojo que todo
el mundo fotografiaba, el famoso puente Japonés, como todo en este país es más
bonito visto que explicado.
| Entrada al puente Japones |
| Altura de inundaciones |
Está considerada como una de las más bellas. Nos estamos en el comedor en sillas y divanes y nos ofrecieron un té a mi particularmente me gusto, salimos por el otro lado de la casa que daba a un canal del rio.
Otra vez reunidos y según nos dirigíamos al
restaurante donde comeríamos, pasamos por un mercado que rememoró en nuestros
recuerdo lo vivido días atrás en sapa, en este mercado y a la entrada había
muchos mini puestos de comida. Tienen una pequeña barra a derecha e izquierda
donde se sientan los parroquianos a comer, los más con un vol repleto de
verduras y carnes todo ello sumergido en un caldo muy caliente.
![]() |
| Colage de Verduras y frutas |
| Vendedora de gallinas y pollos |
En una calle paralela, mirando al rio, estaba el
restaurante donde comimos, el sitio era tal cual de película, nos habían
preparado unas mesas dispuestas en el jardín y protegidas con grandes
sombrillas. La mesa la presidian dos ventiladores de más de medio metro de diámetro,
nos sentamos unos enfrente de los otros y a partir de la décima pareja el aire
era un solo ruido ya que no se apreciaba.
Manteles blancos camareros perfectamente uniformados y el metre que no
paraba de ofrecernos bebidas.
Lo que sin duda es un excelente restaurante, gracias al calor, estábamos a 34grados ST 46 y a la avaricia del metre, retardó la comida más de media hora con el fin de que consumiésemos más, desemboco en un desmayo con esguince de una Malagueña que obligó al guía a acompañarla al hospital,
El autobús nos devolvió a los hoteles y a las
cinco de la tarde pertrechados con bañadores y toallas estábamos en un taxi
camino de la playa.
| Palmeral playa de Hoi An |
El
hotel está en una carretera de la playa, a unos dos kilómetros, donde termina
la carretera está la zona de baño del pueblo de Hoy An es de arena fina y
tienen un tupido palmeral de cien metros de ancho por unos tres kilómetros de
largo. A pesar de la hora, faltaba una para hacerse de noche, la zona de
palmeras estaba totalmente ocupada por grupos de familias, en algunos casos más
de treinta, en el suelo tenían unas
mantas de rafia para evitar la arena.
Del
palmeral al agua había otros cincuenta metros de fina arena ocupada tan solo
por turistas llenos de crema protectora que se distinguían del resto por su
atuendo, solo nosotros usábamos bañador o biquini y por el color, todos blancos
a lo sumo gambas rojas.
| Los gomeros |
Del
agua de esas costas bañadas por el mar de china, decir solo que estaba caldosa
y que es de un precioso verde esmeralda y poco clara, como en Ha long, no se veían
los pies cuando el agua te pasaba de la cintura.
Dos
baños y treinta fotos después salimos pitando a la piscina del hotel, esta sí
que estaba caliente, costaba entrar y a poco que nadases en seguida te
agotabas.
| Ciudad vieja de noche |
| Foto sobre el puente |



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