Nos despertamos con la misma lluvia que nos acostó. Caía una
lluvia mansa que desdibujaba el espejo que formaba el mar en calma. No había ninguna
sensación de movimiento, ni un ruido que perturbase la certeza de estar en
medio de la nada, ahora comprendimos porque a todos nos gusta este lugar, majestuoso por su naturaleza y grandioso por
su armonía.
| Pescadores en Ha Long |
Desde el balcón del camarote se veía faenar con redes, en un exigua piragua, a tres marinos del pueblo, protegidos escasamente con su gorro de paja cónico, ajenos al iteres que despertaba en nosotros.
| Cena con marisco |
El desayuno estaba dispuesto en el comedor, al centro de la
sala con muchos platos de verduras, pollo, cerdo y el omnipresente arroz. Sin
ningún tipo de vergüenza, olvidada en casa la chivata de nuestros desmanes (la báscula)
y sin ninguna censura nos lanzamos a los platos como si nos fuera la vida en
ello.
| Lloviendo a cantaros en Halong |
Impermeable tipo capa con capucha todo de color morado,
otros de azul y muchos grises, salvavidas naranja, todos pegados al centro para
no mojarnos parecíamos pollitos desangelados.
Cambiamos a unas canoas conducida a remos y nos adentramos por una cueva que había en una pared de roca de unos doscientos metros de alto toda cubierta de vegetación.
Al otro lado de la cueva se habría una plaza circular de más de quinientos metros de diámetro, cualquiera pensaría que habían escavado el interior de la montaña y la habían vaciado de piedras. Caprichos de la naturaleza.
En una pared había un mono, quizás otro actor mas de este singular sitio. Posaba descaradamente a su publico, nosotros, que hacíamos cola por llevarnos una instantánea que mostrar.Después de fotografiarlo emprendimos el
regreso a nuestra motora.
Todos a bordo del velero y con la misma lenta velocidad, no serían
más de cinco nudos, emprendimos el regreso al puerto de Ha Long. A las once de
la mañana, faltaba una hora para desembarcar, nos dieron un almuerzo que nos serviría
de comida y merienda.
![]() |
| Puerto de Halong |
Al llegar a puerto, nuestras maletas estaban desembarcadas y
Lu aparecía entre ellas con un paraguas, nos metimos en el autobús y saludamos
al tocapitos y a su gemelo el maletero que a pesar de haber metido 34 maletones
en los bajos del bus, aparecía sin un rastro de sudor. ¿Que no sería de plástico?
Hora y media del tocapitos en toda su salsa y viendo que Lu
se arrancaba con otro mitin, alguien pregunto por la afición tan grande que tienen
los asiáticos con el karaoke. A Lu se le ilumino el rostro, como si le hubiéramos
aclamado y sin ninguna necesidad de animarle se arrancó por las violeteras,
¡ESPECTACULAR!, En dos segundos,
imbuidos de amor patrio, todo el autobús a grito pelao le hacíamos los coros,
el repertorio duro tres canciones más y termino con una nana en su idioma
nativo, no se entendía pero el tono era el mismo que usamos nosotros con
nuestros hijos, el momento fue muy agradable y todos nos sentimos más cercanos.
| Balsa donde estan las ostras |
| Perlas directamente extraídas de la ostra |
| Perlas preparadas para la venta |
Esta vez paramos en una fábrica de perlas, pudimos ver el proceso que dura siete años y que fructifica en una perla en el 30% de los casos y de ellas solo el 10% son buenas para la venta. Una vez abiertas y extraída la perla el resto va a una fábrica que enlata la carne para venderla posteriormente a los restaurantes. Como siempre lo que nos llamaba la atención era prohibitivo.
Era la una, estábamos a cien kilómetros del aeropuerto de Hanói
y nuestro vuelo salía a las seis de la tarde y nos quedaba por ver una pagoda
muy famosa. El chofer, léase, tocapitos, emprendió una desordenada carrera, en
su mente se dividió la carretera en tres carriles, los de la derecha, los de la
izquierda y el suyo solo perceptible en su mente, el del centro. El bocineo se
hizo más repetitivo si cabe y lo dirigió a los que en sentido opuesto no osaban
apartarse. Alguna débil voz quiso protestar pero fue acallada por el miedo,
hasta Lu callaba, hacia como que leía un papel que despistadamente tenia al revés.
Tres horas después llegamos a la pagoda, estaban haciendo un rito y estaba totalmente abarrotada, los que menos vergüenza tenían se integraron entre los lugareños y se veían de poco en poco los flases de las cámaras. Los colores rojos y oro están por todos lados y las ofrendas de comida colman todos los rincones, también hay cajones con rendijas donde los feligreses van metiendo billetes, no aprecié la cantidad que ponían pero sí que todos los que pasaban cerca metían un paquetito.
Cuatro y media, salimos de estampida de la pagoda y sin
protestar casi animamos al Sr. Conductor (lo de tocapitos sobra) a que persista
en su forma de conducir y rezamos para llegar con hora de coger el vuelo. A las
cinco y diez de la tarde llegamos a la terminal y salimos escopetados al
embarque, como tontos nos vamos poniendo en colas de la misma compañía pero que
solo admiten vuelos a otras horas distintas al nuestro.
Gracias al guía nos cambian de fila, solo faltamos seis, los
gallegos Adela y Marti y nosotros cuatro. La línea es la de bisnes y nos dan
billetes de bisnes en Ingles “claro”, entendemos en nuestro desarrollado
Ingles/sordomudo, que los billetes son bisnes pero que volamos como todos en
turista.
Empieza la cola de embarque, una azafata va revisando
billetes y pasaportes, cuando ve los nuestros, nos saca de la cola y nos mete
directamente al avión “CAGATE LORITO”
subimos a la nave y nos tocan cuatro butacones con botones por todos
lados y con una televisión propia. No ha terminado de embarcar la gente y otra
azafata nos trae un zumo de frutas, bien empezamos.
Nos reparten prensa en Ingles y Vietnamita, yo pido LAS
PROVINCIAS, a lo sencillo y la simpática tripulante me da el primer periódico
del montón eso si con una amplia sonrisa, tonterías las justas. Nos emocionó
que nos diesen de merendar una pulguita de pan con una loncha de jamón.
En el aeropuerto de Danang nos recibe nuestro nuevo guía,
Bat, al menos con ese nombre se quedó todo el viaje, un crio de 28 años
golfillo, muy simpático y con un español muy aceptable que como todos los guías
había aprendido en Cuba. Para ir a Cuba se hacen Hanói a Moscú, Moscú a Madrid
y Madrid La Habana 26horas de vuelos más su correspondientes horas de tránsito
en aeropuertos, para que después tú te quejes.
| Habitación |
Fuimos por toda la playa de Danang a Hoi An a pesar de ser
de noche pudimos ver un Benidorm a medio hacer ya construidos muchos hoteles
con los típicos puestos de playa con mucho chiringuito y bastantes discotecas,
nada que ver con Hanói. Llegamos al hotel, aparecieron un montón de maleteros y
nos fueron llevando a las habitaciones, las nuestras parecían un horno, por
estar cerradas y por no tener enchufado el aire.
| Living |
El hotel, típico de playa, siendo bueno nada tenía
que ver con los que habíamos tenido hasta ahora, cenamos en un restaurante de
temporada, de esos que cierran cuando termina el verano, nos dieron las doce
tomando café y por cansancio nos fuimos a la habitación que en tres horas de aire
acondicionado ya parecía una neverita.

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