miércoles, 10 de septiembre de 2014

Hanói está a 21 grados norte a escasos 300km al sur del trópico de cáncer y como ocurre tan cerca del ecuador, pasamos de la noche al día en un suspiro, son las cinco de la mañana y yo no puedo dormir, ya están funcionando los mini puestos de comida, la calle se ve nuevamente congestionada por las motos, no se ven tuc tuc por que los “guiris” estamos aislados en nuestras capsulas como amebas, donde no sentimos el calor ni el olor ni el ruido que la intensa vida de este mundo produce.

Ya tenemos cargados los móviles, a pesar de no servirnos como tales, nuestra compañía de teléfono no considera negocio este país con 90 millones de habitantes y no tiene acuerdos comerciales con ellos, por lo que los aparatos han pasado a utilizarse como cámaras de fotos y poco más, los contactos con casa son por wasap y con alguna llamada de Face time si la conexión wifi lo permite.

Hoy visitaremos TAN CONC, a grandes rasgos es una miniatura de Ha Long pero entre arrozales, visitamos también la pagoda Bich Dong (perla verde) del siglo XV  También visitamos la antigua capital de Vietnam del siglo X Hoa Lu

Al lio, los despertadores a las 07:00 hemos quedado con la guía a las 8:30 este viaje prometía y cumplió sus expectativas, no dejarnos descansar un minuto. El desayuno correcto, con un apartado de cocina en vivo donde hacen tortillas “sin sal”, por mucho que expliques y gesticules, en los cuatro días que desayunamos en este hotel no hubo manera de pasar de las amplias sonrisas y la tortilla sosa.

Con Claudiaen el Palacio de Hoa Lu
Chinh Vu la simpática guía que contratamos por medio del TripAdvisor, lo primero que nos dijo fue,  no os lieis llamarme Claudia.  Yo me mordía los labios visto el desperdicio de cachondeo que su nombre hubiera provocado, chin lu, chin agua, chin chin…  Claudia que poco juego tiene ese nombre, no,  no era lo mismo.


Nos subimos en una Vanet, nueva flamante, no tendría más de un mes,  con capacidad para 16 personas,  un conductor que rara vez se le oía hablar, llevábamos una nevera de las de playa cargada de botellas de 300ml de agua mineral “fresquita”. Salimos hacia el sur en un viaje de 100km. Nada más arrancar nos dimos cuenta que el señor conductor era de Hanói capital ya que cumplía escrupulosamente la norma de tráfico en la que se obliga a todo conductor a tocar el pito cada diez segundos ¿Recuerdas?

Poco a poco fuimos saliendo de la ciudad, nuestra calle era otra más de la ciudad, no estaba montada así para la visión de los turistas, en todas hay chiquicientas mil motos, treinta tenderetes de comida, unas personas que matan y pelan pollos o patos en cuclillas, al final de la acera junto al asfalto; El del bar de anoche, que con una jofaina de 50litros de agua limpiaba todos los platos de seis turnos de cenas, ¿cuánta gente comeremos con los palillos de otros? ,  rescatados estos directamente del plato de sobras que dejo el anterior comensal, mejor ni lo pienso.

Por un momento creí que estaba en casa, en sueca, estábamos rodeados por arrozales, hasta donde llegase la vista y entre campo y campo de arroz charca de agua con un montón de patos y más arrozales, media hora después tenía como 300 fotos de arrozales y patos,  ya me preguntaba si el picha no estaría pegando vueltas al mismo distrito porque si vamos en línea recta y llevamos una hora y media viendo campos, los de Sueca no tienen arroz suficiente ni para darles una triste comida a estas almas de buda.

Enterramiento en Arrozal


En muchos arrozales hay sepulturas en mitad del campo, sin un vallado y totalmente rodeadas por el cultivo. Sorprende la costumbre de enterrar al familiar en el mismo campo.



Tam Coc es una población de la provincia de Ninh Binh, en un brazo del rio Rojo  que da nombre a la provincia, enfrente tenemos un paraíso de paz y serenidad, de forma caprichosa salen del suelo unos montículos de 300metros de altura que terminan abruptamente, no se ve un palmo de tierra por estar conquistada por la selva tropical o por las aguas del rio. 

Hemos subido a una barca por parejas, a nosotros nos toca un señor de nuestra edad, el prototipo del soldado vietnamita de las películas, por llevar lleva hasta el sombrero verde que los identifica.

Agencia F disfrazados
Estamos abandonando la zona de casas para adentrarnos en el canal y por la derecha a velocidad de trainera vasca, nos adelanta, a los remos un lugareño con sombrero de paja cónico y a su lado una mujer con el mismo atuendo y los dos sonriendo y haciéndonos gestos con la mano. Y nosotros henchidos de orgullo, “Somos los príncipes” CHE!!, que simpáticos que son estas almas de Dios, saludamos y saludamos hasta que la mujer saca de una caja que tenía al lado una Nikon último modelo con un objetivo espectacular y se lía a hacernos fotos como si del ola se tratase, yo me miro, miro a Rosa y no veo la razón para tanto despliegue, al regreso se aclara todo cuando unos críos nos persiguen y meten por la boca un álbum de fotos que en principio nos venden por 30$ y que terminan dando por 3$
Al fondo pagoda con Dragon

A la derecha, a lo lejos, en esos montículos que parecen sacados de la tierra a martillazos, se ve una pagoda rodeada por un dragón, al que desde aquí solo vemos las curvaturas del lomo, es todo tremendamente bonito, vale la pena el sudor que a chorros nos cae por todo el cuerpo, no quiero ni imaginar cómo debe ir el barquero, este nos va señalando con las manos los lugares más bonitos, si con las manos, va alternando los remos de pies a mano según se le antoja.

Entrada a la cueva mas larga
Ya no sabemos dónde acudir, en cualquier lado que mires tienes una foto y nos queda una sorpresa, el rio manso, al que no se le ve la corriente se estrella en una de esas montañas y la atraviesa como el cuchillo a la mantequilla, según nos acercamos vamos viendo la entrada  de una cueva de unos diez metros de ancho por dos de alto con una profundidad de trecientos metros, gira levemente a la derecha y que en un corto trecho no te deja ver ni la entrada ni la salida, otra cueva a un kilómetro rio arriba, está más pequeña,
Salida de la cueva
desemboca en una plaza, final de la ida, donde nos esperan distintas barcas, gobernadas por mujeres y cargadas de frutas, bebidas y algún recuerdo del lugar, es imposible sustraerse a una lata de cerveza semifria a la que se apunta el barquera de buena gana. La vuelta es más pesada porque a pesar de defendernos con paraguas, se nota en el sol la hora que nos ha costado llegar.

Rio de Flores de Loto
Entrada a la pagoda
La siguiente parada es en la pagoda Bich Dong (perla verde), se accede por un estrecho callejón de tenderetes con lonas azules donde venden todo tipo de recuerdos y al que pasas como un burro con orejeras, mirando al frente, si se te ocurre mirar o tocar brotan del suelo multitud de sonrientes vendedores.  Los tenderetes dejan libres un pasillo que conduce a una pasarela que sobrevuela un brazo del rio, todo este remanso esté tapizado de flores de loto que por su espesor impiden ver el agua. La entada de la pagoda da paso a un sendero que a poquito te va llevando por el lateral de la montaña y enseñando las tres alturas de la misma. En el primer nivel están los templos y varias casas que pensamos deben ser las viviendas de los monjes, en la segunda planta, que accedemos a ella por el mismo sendero pero cien metros más arriba hay un templo con un buda y muchas ofrendas.
Vistas desde lo mas alto de la Pagoda


La tercera parte se accede por el interior de una cueva, oscura y húmeda que da paso a una minúscula explanada de 200m2  con un  balcón por el que puedes ver la majestuosidad del frondoso bosque que rodea a estos monumentales colosos de piedra. Estamos cinco minutos haciendo fotos y secándonos con pañuelos y camisetas, creo que hoy se han cumplido muchas de mis expectativas con respecto a este viaje.


La comida la tenemos al lado de la zona de barcas, estamos en un restaurante de mucho lujo “tiene aire acondicionado” pedimos una botella de vino del lugar que nos cobran a 15$ y que no llega ni a la categoría de vino de mesa. La comida excelente, bien presentada, abundante y con un servicio correctísimo y el precio, con bebidas no salimos a 20€

Pegamos una cabezada en la vanet y nos toca salir a ver la residencia del emperador construida en el siglo X, nos tropezamos con cuatro mochileros españoles y estamos más tiempo cascando con ellos que viendo el palacio, que valla ganas que tenemos, con la que está cayendo, el palacio tiene unas explanadas magnificas, un foso que rodea todo el palacete y unas puertas que levantan un tablón en medio de al menos 30cm, esa  madera no debía pisarse y su objeto era que todo el que entrase por la puerta, necesariamente hacia una inclinación de cabeza para no tropezar con la viga, muy ceremoniosos los emperadores. En la entrada del palacio había un señor mayor con un búfalo que no hacía más que señalar los testículos del bicho, no entendimos que quería y como es costumbre le sonreímos y tiramos palante con la foto de los dos animal y dueño.

Terminamos la excursión a las seis de la tarde, nos despedimos de Claudia, una ducha rápida y a seguir pateando la ciudad.


Barbacoa entre motos
Con casi cuarenta y ocho horas en la ciudad, imbuidos por la seguridad de la pureza del fuego nos atrevimos con una barbacoa en un local muy cercano al hotel, por si el estómago nos hacía salir corriendo. Mesas y sillas de 30centimetros de alto, enfrente del propio local, embutidos y rodeados por motos aparcadas y amenizados por todo tipo de vendedores que pasando de que tu cenases o no te seguían ofreciendo lo que vendiesen, ya cansados de espantarlos los invitábamos a sentarse a cenar con nosotros, lástima que no entendiesen el español, hubieran cenado gratis, la cena nos costó 15€ a los cuatro fue abundante y como siempre la cerveza, toda con alcohol, era semifria. La distracción asegurada, el camarero torero, cargado de cerveza y comida esquivaba con gracias y poderío a viandantes, motos, vendedores y resto de marabunta sin derramar un ápice de lo que llevase entre manos.

2 comentarios:

  1. Lo ibas escribiendo durante el viaje o tienes memoria fotográfica?

    ResponderEliminar
  2. Un poco de todo y de vez en cuando recurro a la memoria fotografica, "mi mujer"

    ResponderEliminar